Lenguas...
¿Sabias que?
México cuenta con 69 lenguas nacionales, siendo 68 de origen indígena y una más el español, por lo que esto sitúa a el país en el segundo lugar en América latina. En nuestro país existen casi 7 millones de hablantes de alguna lengua indígena, la mayoría de los cuales se encuentran en el sureste del país, donde se registra la mayor población hablante de estas lenguas.
Los chinantecos (en náhuatl: Chinantēcah ‘Habitantes
de Chinantla’) es un pueblo originario de México que
viven en el Estado de Oaxaca. A
comienzos del siglo XXI aún conservan su cultura e identidad.
El origen del pueblo chinanteco remonta a algunas de las
poblaciones que habitaban el territorio nacional antes
de la llegada de los españoles a México. Los chinantecos se denominan a sí
mismos "tsa ju jmí", que significa "gente de palabra
antigua", con
lengua perteneciente al grupo Otomangue, aunque
cada pueblo posee un apelativo propio que va precedido de la palabra
"tsa", "dsa" o "alla", que significa gente. Se
reconocen como pobladores de la Chinantla.
Los especialistas señalan que no existe una sola lengua
chinanteca, sino varias: chinanteco de Ojitlán, chinanteco de Usila, chinanteco
de Quiotepec, chinanteco de Yolox, chinanteco de Sochiapan o
"jaujami", chinanteco de Palantla, chinanteco de Valle Nacional,
chinanteco de Lalana, chinanteco de Latani y chinanteco de Petlapa. Son idiomas
tonales que forman una familia derivada del tronco otomangue.
Según el censo de 1990 había 90,300 hablantes de lenguas
chinantecas en Oaxaca y 109,100 a nivel nacional, cifra
que no incluye a los menores de 5 años.
Hacia el 999, el rey Quiana fundó un
gran señorío en la Chinantla; algunos conflictos internos dividieron a la
población y posteriormente se establecieron los señoríos de la Chinantla Baja y
la Chinantla Pichinche, con sede en Yolox en tierras altas. Hacia el 1300
Chinantla Pichinche se dividió y parte de su población se desplazó a Usila, y
estableció ahí otro señorío. Alrededor del 1455, los mexicas se establecieron
en Tochtepec (Tuxtepec) y dominaron desde allí a mazatecos, cuicatecos,
chinantecos y popolocas. Al llegar los conquistadores se establecieron en
Tuxtepec; los chinantecos se aliaron con ellos para acabar con el dominio
azteca. Hacia 1530 los chinantecos de Usila se alzaron contra los españoles.
Por su cercanía con Veracruz y debido
a la calidad de sus tierras, esta región se convirtió en una de las zonas
agrícolas más importantes de la Nueva España.
Durante el Porfiriato, algunos poblados mestizos de la
región fueron dotados con servicios; la alianza entre los grupos regionales
hegemónicos y la dictadura afectaron a las regiones indígenas. Para 1910, en
las haciendas amparadas por las Leyes de Reforma se cultivaba tabaco, cacao y
café. En Valle Nacional se establecieron muchos extranjeros atraídos por las
facilidades para adquirir tierras. Las plantaciones se convirtieron en campos
de trabajo forzado como castigo para los rebeldes y enemigos políticos del
régimen.
Durante las décadas de 1920 y 1930,
la Chinantla Baja recibió un fuerte impulso económico agrícola con el cultivo
de tabaco y plátano. Las empresas norteamericanas Standard Fruit y United Fruit establecieron su dominio en
la zona y los chinantecos se convirtieron en peones en su propio territorio. En
1941, la Reforma Agraria redistribuyó las tierras y las compañías extranjeras
tuvieron que abandonar la zona. El cultivo del tabaco y del plátano quedó en
manos de pequeños y medianos propietarios; no obstante, la comercialización
continúa en manos extranjeras o mestizas.
Entre 1940 y 1970, la Chinantla Baja
se vio afectada por proyectos la construcción de presas destinadas a generar
electricidad, para promover el desarrollo e la región. Entre 1949 y 1955 se
construye la presa Miguel Alemán, que afectó a comunidades mazatecas, y en 1972
da inicio la construcción de la presa Cerro de Oro, que inundó más de
26 000 hectáreas fértiles, afectando a 300 familias chinantecas, que
fueron reubicadas en otras zonas de Oaxaca y en el sureste de Veracruz. Su
reacomodo significó un proceso de dispersión de las antiguas comunidades y el
consiguiente desmembramiento de redes de parentesco. La pérdida del hábitat
tradicional fragmentó la cultura nativa.
Cosmogonía...
La cosmogonía es
parte esencial de su religión y creencias. Esta queda reflejada en los huipiles de
lujo de las mujeres chinantecas. Su cosmovisión comprende una totalidad
integrada por elementos que se oponen y complementan. Así, el mito del sol y la
luna explica la oposición de dos mundos que cristalizan en el día y la noche, y
diferencian lo humano de lo animal, así como lo bueno de lo malo. De esta
manera, el conocimiento lleva la dualidad como base: el alma y el cuerpo son
diferentes, la primera reside en el corazón, y luego de la muerte es
transportada al otro lado de los mares por un gran perro negro o por una araña.
Los seres sobrenaturales que rodean al pueblo chinanteco pueden ser positivos o
negativos. Unos proveen protección y otros causan males, para esto se valen de
personas (brujos o curanderos). Los patrones de clasificación del entorno
chinanteco son una muestra de su cosmovisión.
Lenguas chinantecas...
La lengua chinanteca está conformada por un conglomerado de
varios dialectos, Ojitlán, Usila, Quiotepec, Yolox, Sochiapan, Palantla, Valle
Nacional, Lelana, Latania y de Petlapa; todos los cuales se denominan
"lenguas chinantecas". Estas lenguas son tonales, y el tono de la
palabra determina su significado.
La mayor parte de las raíces de las lenguas chinantecas son
vocablos monosílabos y rara vez terminan en consonante, los préstamos del
español son reducidos a una o dos sílabas, donde se elimina la consonante
final, si la hubiera, y son sujetos a cambios tonales comunes a estas lenguas.
Las mujeres chinantecas de Jocotepec, Petlapa, Usila y Ojitlán
conservan su indumentaria tradicional en la confección de tejidos de lana. En
los huipiles que
tejen y bordan plasman la historia de sus antepasados y los adornan con
símbolos y signos que reflejan sus costumbres, su cosmovisión y su relación con
la naturaleza. Debajo del huipil se lleva un cotín o medio fondo.
En la recolección y preparación de la materia prima para los
tejidos participa toda la familia. El proceso de hilado y madejado se hace con
malacate y con espejes, respectivamente. Ya preparado el hilo, la actividad
corresponde exclusivamente a las mujeres. También hacen manteles y servilletas
para su comercialización.
Los hombres, por su parte, producen redes de pita y
de ixtle para
la elaboración de atarrayas y chinchorros.
Las principales fiestas que se celebran en la Chinantla son las
relacionadas con la penetración europea durante la Conquista y la Colonia: la
Semana Santa, Todos Santos y las fiestas del santo patrono de cada uno de los
pueblos.
Fonología...
Solo hay unas pocas palabras monomorfemicas
que muestran una longitud de vocal contrastiva, por lo que esta característica
chinanteca puede estar perdiéndose en Ojitlán.
/ ieo / se
realizan libremente como [ɪ ɛ ɔ] . / a / es ocasionalmente [æ] .
/ ɯ / y / ɤ / son difíciles de distinguir, pero hay algunos pares
mínimos.
Cada vocal se puede nasalizar:
/ ẽ / y / ũ / son raros.
Consonantes
/ p / es
poco común.
Algunas consonantes están casi en
distribución complementaria:
- / ɡ / solo ocurre antes de / i / , mientras que / k / rara vez ocurre antes de / i / . Post- pausa / ɡ / puede ser realizado como [ng] o [ɣ] , mientras que intervocalic / ɡ / es casi siempre [ɣ] .
- / tʃ / ocurre antes
de las vocales anteriores y / a / ,
mientras que / ts / ocurre antes de las
vocales posteriores y / a / .
/ r / es
ocasionalmente un trino de contrato único, y post-pausa puede ser [nr] .






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